La participación de Chile en la evaluación internacional Pisa comenzó desde el año 2000, (año de inicio de dicha medición), estuvo ausente durante el 2003 y nuevamente participa en las mediciones de los años 2006 y 2009. Cabe destacar que durante dichos años Chile participa en calidad de voluntario pero considerando que el país ha ingresado en la OCDE, a partir de mayo de 2010, en las próximas mediciones se considera su participación como un compromiso.
La muestra de estudiantes participantes considera jóvenes de 15 años de edad, por ser esta la edad que tienen, en la mayoría de los países, al finalizar la educación obligatoria. Los que deberán enfrentar un instrumento que presenta preguntas, que en cada aplicación enfatiza una de las tres áreas evaluadas (lenguaje, matemáticas y ciencias).
Los resultados
“Los resultados de la prueba PISA son reportados mediante escalas de puntaje independientes, de acuerdo a cada área evaluada. Conjuntamente, se informa la distribución de estudiantes en niveles de desempeño asociados a las escalas de puntaje de cada área. Estos niveles de desempeño indican el tipo de tareas que consiguen desarrollar los estudiantes y el nivel de dificultad de las mismas, desde los más capaces a los menos competentes” (SIMCE – Unidad de Curriculum y Evaluación Ministerio de Educación de Chile, 2010).
Los resultados de la evaluación 2009 nos indican que el puntaje promedio en la prueba de lectura fue de 493 para los países OCDE, en esta dinámica Chile se ubicó en el lugar 44 con un promedio de 449, lo que implica estar 44 puntos bajo el promedio de la OCDE, se encuentra a 107 puntos del mejor puntaje (Shangai 556 puntos) y en el primer lugar de los países latinoamericanos participantes.
¿Deberían dejarnos conformes estos resultados?
De sobra sabemos que Pisa ha sido usado y mal utilizado para una serie de cálculos (en un porcentaje no menor y que podemos tildar de mezquinos, interesados y de cálculo político), que nos hacen perdernos de las amplias posibilidades que nos puede entregar un tipo de evaluación como la que ella representa. Si bien es cierto, en una primera lectura de los resultados podríamos sentirnos un tanto frustrados con los resultados obtenidos por el alumnado chileno, sobre todo considerando que dentro de los siete niveles de desempeño para lectura nuestro alumnado se concentra en el nivel 2 (33%) y nivel 3 (29%) y existe un preocupante 31% que está en el nivel 1, deberíamos entonces replantearnos los modos de estructurar nuestros instrumentos de evaluación en la escuela, ya que los usados por Pisa representan una interesante forma de integrar los distintos saberes para incorporar una serie de competencias que posibiliten integrar a nuestros jóvenes en este mundo de incertidumbres, al cual tantas veces nos cuesta a nosotros como adultos enfrentar. La medición por la medición no tiene ningún sentido, especialmente cuando es utilizada como mecanismo para culpar a algún sector de nuestra incapacidad de establecer vínculos entre la realidad y los jóvenes, seguimos muchas veces entregando contenidos que no le dicen nada al alumnado, que no sienten cercano y que por lo tanto van desechando de su vida, los conocimientos siguen existiendo (aparentemente) como islas que no pueden dialogar entre ellos. Estamos en un momento muy oportuno para decidir trabajar en equipo, junto a nuestros colegas de trabajo para lograr conseguir la máxima de John Dewey “no hacer escuela para la vida sino hacer de la vida escuela”.
Referencias
SIMCE-Unidad de currículum y evaluación Ministerio de educación Chile: “Resumen de resultados PISA 2009 Chile” en http://www.simce.cl/fileadmin/Documentos_y_archivos_SIMCE/evaluaciones_inter/pisa_2009/Resumen_Resultados_PISA_2009_Chile.pdf
Monereo Carlos (coordinador) Pisa como excusa: Repensar la evaluación para cambiar la enseñanza, editorial Crítica y Fundamentos, Barcelona, 2009.
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