La última entrada del blog está enfocada a instrumentos de evaluación, personalmente he escogido el portafolio a raíz de mi experiencia como correctora de portafolios dentro del proceso de evaluación docente chileno.
¿De donde surgen los portafolios?
El uso del portafolio no es una idea original del ámbito educativo, sino que es tomado desde otras disciplinas, específicamente de artistas, fotógrafos y arquitectos, quienes mediante su uso dan cuenta de lo mejor de su trabajo. Al replicarlo en el mundo educativo se busca dar cuenta de todos aquellos esfuerzos realizados por el profesorado en la búsqueda de una mejora de su labor profesional que tendrán como resultado un desarrollo de su medio laboral.
Uno de los elementos más significativos de su realización está dado porque el profesor o profesora se transforma en un investigador/a dentro de su proceso profesional, al asumir varias funciones en la realización del portafolio, partiendo por ser él / ella quien realiza la recogida de datos, quién deberá llevar a cabo un proceso reflexivo de su propia práctica, estructuración de metodologías adecuadas, buscar la mejora docente, realizar un balance y proponerse metas, etc. Llevar a cabo estos pasos deberían constituir un avance significativo dentro de las funciones del docente escolar, ya no como mero transmisor de una serie de saberes sino un profesional que va dando cuenta de su diario accionar, el cual no debe ser mecánico sino dinámico.
Ventajas de su uso
La realización del portafolio posee una serie de utilidades que han sido detalladas por Fernández March (2004), estas serían:
· Recoger y presentar evidencias y datos concretos sobre la efectividad de su enseñanza para su numerización y/o las comisiones de promoción.
· Reflexionar sobre aquellas áreas de su enseñanza que necesitan mejorar.
· Tener un documento con el que conocer cómo ha evolucionado su enseñanza en el tiempo.
· Preparar materiales sobre la efectividad de su enseñanza, cuando se presenten nuevas oposiciones.
· Compartir sus conocimientos y su experiencia con los profesores de su departamento o centro más jóvenes.
· Dar consejos para la enseñanza de cursos específicos para los nuevos profesores a tiempo completo o a tiempo parcial.
· Solicitar reconocimientos o premios relacionados con su enseñanza.
· Dejar un legado escrito en el departamento para que las generaciones futuras de profesores que estén preparando sus cursos tengan el beneficio de su pensamiento y su experiencia.
A partir de estas utilidades descritas por Fernández March, podemos señalar que se valora fuertemente la reflexión que realiza el docente en la elaboración del portafolio, pero algo muy destacable es la valoración del trabajo colaborativo con otros colegas que pueden enriquecer el portafolio, lo cual es altamente aconsejable por los procesos de retroalimentación que se efectúan, una comunidad educativa reflexiva y colaborativa es ideal para el crecimiento de toda la institución pero, lamentablemente sabemos que esto no es una práctica tan común en un medio como el chileno, porque el profesorado, al tener una gran cantidad de horas aulas, no cuenta con los espacios suficientes para tener este tipo de intercambios.
El uso del portafolio como instrumento de evaluación de los docentes chilenos
Como he señalado al comienzo de este escrito, he trabajado como correctora de portafolios, el vivir esta experiencia de forma cercana me permite entender las resistencias de algunos docentes a vivir este proceso, evaluar la calidad de quienes ejercen tan importante misión como la de educar a los jóvenes no es el problema, para ellos el tema está dado por las condiciones adversas en las que tienen que enfrentar la realización del portafolio, fundamentalmente porque sabemos que llevar a cabo dicha tarea demanda una gran cantidad de tiempo, y es exactamente un elemento que escasea, con jornadas donde los docentes realizan entre 30 y 44 horas aula, o algunos trabajan en más de un lugar. Bajo estas condiciones los docentes deben realizar su portafolio en su tiempo libre, fuera de su lugar de trabajo, lo que implica que difícilmente sea una tarea que pueda contar con la colaboración del resto de sus colegas y muy difícilmente podrá ser un trabajo de corte reflexivo y pensado como un aporte a su labor, sino mas bien será visto como una pesada carga impuesta por las autoridades educacionales, quienes en ningún momento han considerado la posibilidad de liberar de algunas actividades a los docentes para que puedan dedicarle tiempo a realizar el portafolio. Si buscamos una mejora del sistema educativo en general, y de los docentes en particular, también se deben contemplar entregar facilidades en su labor, lo que finalmente logrará la tan ansiada mejora de los resultados del sistema educativo.
Referencias
Fernández March A: El portafolio docente como estrategia formativa y de desarrollo profesional, Educar 33, pp 127-142. En: http://campus.usal.es/~ofeees/NUEVAS_METODOLOGIAS/PORTAFOLIO/0211819Xn33p127.pdf
Capturado el 23 de marzo de 2011.
Página de docentemas
http://www.docentemas.cl/dm04_instrumentos_port.php
No hay comentarios:
Publicar un comentario